Inteligencia Emocional y RRHH

Cada emplead@ en su puesto de trabajo debe pensar en las consecuencias de su forma de actuar, pero en estos tiempos que corren, los profesionales de RRHH no solo deben ver el lado económico de sus decisiones, también la parte de sensibilidad emocional.

Sería deseable que las empresas desarrollasen al máximo su inteligencia emocional, pero todos sabemos que las empresas no disponen de este campo por sí mismas, sino las personas que la componen.

 

Por tanto, será más inteligente emocionalmente aquella empresa que cuente con un grupo humano con sus capacidades emocionales más desarrolladas. Desgraciadamente no suele ser así de forma habitual, lo normal es que las empresas se rijan por decisiones tomadas sobre la base de números, datos fríos, resultados, estudios de mercados, etc. La mayoría de los directivos, con coeficientes intelectuales altos, sienten emociones en su vida privada… aman, lloran, ríen, disfrutan, sienten miedo o son felices.

Pero cuando se adentran en el mundo profesional pierden parte de su inteligencia emocional y lo cuecen todo sobre el fuego de la lógica, de la razón. Parece ser que así se es más “profesional”, pensamiento extendido, frente al menos “duro” que pretende considerar los sentimientos de las demás, aunque esto solo sea empatía.

Peter Salovey desarrolla un marco para la Inteligencia Emocional y la organiza en cinco competencias:

  • Conocimiento de las propias emociones. El conocimiento de uno mismo.
  • La capacidad de controlar las emociones, para permitirnos adecuarlos al momento.
  • La capacidad de motivarse uno mismo.El reconocimiento de las emociones ajenas. La empatía.
  • El control de las relaciones. La habilidad para relacionarnos adecuadamente con las emociones de los demás. 

Es posible que muchos directivos carezcan de algunas de estas competencias, incluso de todas ellas.

¿Qué opinas? ¿Eres responsable de tu entorno de trabajo? Deja tu comentario.

Acerca de Ximo Salas

Asesor estratégico en Sistemas de Personas, Reclutamiento Social y Marca de Empleador. Licenciado en Matemáticas, autor de la novela “Dulce Crisis” una foto de la realidad y "Mejora y Gana” manual de marca personal para la búsqueda de empleo. Ayudando a personas y organizaciones a mejorar su entorno profesional. Ver todas las entradas de Ximo Salas

4 responses to “Inteligencia Emocional y RRHH

  • josepserracots

    La inteligencia emocional nos ayuda a mejorar las relaciones personales en cualquier ámbito. Con lo cual es beneficioso ser consciente que el conocimiento de las emociones nos puede facilitar nuestro trabajo y nuestra relación de pareja y familiar.

    Saludos

  • Jose Jorge

    Hace un tiempo, fui coordinador de un grupo amplio de personas de todos los ambitos, tecnicos de reparaciones, administrativos, secretarias, delegados de zona, mi equipo consiguio cosas inimaginables en esa empresa, en una ocasion una compañera me pregunto, como haces para conseguir llegar a todos? se referia emocionalmente……al final coordinamos departamentos formado por personas, debemos encontrar el interruptor que las enciende 😉 esa fue mi respuesta

  • xsalas

    Hola Josep. Hola Jose

    Ante todo gracias por vuestros comentarios. Creo que los 3 coincidimos en la importancia de las personas y de la gestión de las emociones.

    Tan importante en nuestra vida como en el trabajo, al final si encuentras ese interruptor del que habla Jose, obtienes resultados increíbles. Ese “clic” está más cerca de la emoción que de la razón, ahí es donde algunos fallan.

    Un saludo.

  • susanaj39

    Los mejores líderes de los que aprendí yo misma de joven fueron hombres y mujeres con una gran inteligencia emocional. Ahora, cuando analizo el éxito personal con los equipos que he dirigido tras los excelentes resultados, y los clientes fieles y satisfechos que se han convertido en mis mejores embajadores, sé que ha sido gracias al uso de la inteligencia emocional y mi empatía.
    Andy Chang, hoy día Director of Services en San Francisco, fue reclutado por mi para trabajar en mi equipo como recepcionista en 1998. 1 año después me dijo, tras ser promocionado en el equipo, que me agradecía mi dedicación a su formación como profesional y como persona, que yo era su mentora y que nunca me olvidaría. Esas bonitas palabras de agradecimiento me hicieron sentir totalmente recompensada por los duros momentos de trabajo y tantas horas de dedicación.
    El buen uso de las emociones es clave en las relaciones profesionales.

    Susana Jiménez

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